jueves, 29 de octubre de 2009

Adolescencia en el siglo XXI



Los adolescentes de hoy alrededor del planeta comparten gustos musicales y formas de vestirse, pero no tienen líderes ni ejemplos. Sus líderes son el mercado y la televisión. Viven al ritmo vertiginoso de la publicidad y la MTV, un ritmo que no para nunca, que no se deprime nunca, que no se cuestiona nada.

A veces se ponen la remera del Che Guevara o de John Lennon, pero no tienen idea de lo que esas figuras representan y no les interesa saberlo. Son solo imágenes estimulantes como la foto de Charles Manson y las calaveras del heavy metal. Son figuras rituales para identificarse, para agruparse, para tener una pertenencia. Un folklore nuevo con sus íconos y sus tribus urbanas. Un folklore flamante, totalmente importado.


El mundo ha entrado en una voraz fiebre de cultura adolescente, ya que son ellos los que marcan el paso de los cambios y la llegada de las modas. La mayoría de los adultos obedecen la cultura adolescente, están obligados a comportarse como adolescentes o se convierten inmediatamente en viejos.

Repentinamente todo se ha transformado, en joven, ágil y divertido. En el planeta entero tipos grandes como Tinelli mantienen una perpetua adolescencia desde la radio y televisión con una cadena acelerada de bromas, música y sobreactuada simpatía.